El fútbol de miras
Este juego no entiende de entendidos ni de craneometrías, no existe relación entre el tamaño del cerebro y el desarrollo de las facultades intelectuales. La inteligencia no se mide en títulos, losGPS no detectan el talento. Dividiendo el fútbol acabamos por dividir los balones y un balón dividido es medio balón. Hay jugadores que juegan mejor cansados, correr más significa jugar peor y jugar bien no es jugar mejor que otros.
El jugador ideal es gordo y bajito, lento para correr pero rápido para pensar. Gracias a Dios, los que nos entretienen son incomprensibles, su todo es irreconocible aun conociendo sus partes. Por eso Sergi Samper juega mejor que Busquets pero peor que Busi. “Me gusta todo de ti menos tú”, me dijo Cappa que decía Serrat sobre el mediocentro defensivo.

